El trabajar con Estados Ampliados de Conciencia para entrar en la Visualización, los Sueños Dirigidos, las Técnicas de Respiración, la Hipnosis Clínica  o  las Terapias Regresivas se ha convertido en una herramienta importante a tener en cuenta para las  personas que sufren dolor, tanto en enfermedades crónicas como en dolores agudos.

 

 

HIPNOSIS CLINICA Y TERAPIA REGRESIVA CONTRA EL DOLOR

Luis Martínez

                                  

La tecnología ha realizado muchos avances y en la actualidad tenemos importantes aparatos que ayudan al enfermo a controlar y reducir el dolor. La farmacología (tranquilizantes, anestésicos, antidepresivos...)  también hace su trabajo aliviando mucho estas dolencias en mas del 70% de los casos. Desde hace años, se ha comprobado que si el cuerpo afecta a la mente, pudiendo observar como existe un alto grado de depresiones y estados de ansiedad en personas que padecen un dolor, también la mente, a través de otro tipo de terapias psicológicas,  ayuda a producir cambios fisiológicos. Pero aún queda mucho camino por recorrer, haciéndose indispensable un diálogo entre los diferentes enfoques terapéuticos y la posibilidad de intercambiar conocimientos e ir introduciendo mas terapias complementarias  que sirvan para mejorar la calidad de vida del enfermo y hacer más llevadero el dolor de un determinado núcleo de la población que aún no responde ante los estímulos que se aplican con la medicina convencional.

En España, actualmente existe un presupuesto de casi 5.000 millones de euros destinados a la lucha contra el dolor. Estoy convencido que si fuésemos capaces de incrementar este tipo de apoyos psicológicos y enseñar a nuestros pacientes a trabajar más con su hemisferio derecho para conseguir controlar el dolor, estos gastos se reducirían notablemente y en un brevísimo y casi irrisorio espacio de tiempo, cualquier inversión realizada para la formación en técnicas hipnóticas y de imaginería para las personas que trabajan en la Salud Pública, sería amortizada de manera inmediata. Pero lamentablemente, todavía existe un cierto rechazo y siempre nos topamos con la barrera de la desacreditación y desprestigio que sufre la Hipnosis Clínica  y las Terapias Regresivas, debido, en gran parte al desconocimiento de las mismas y por otro lado a la hipnosis de espectáculo que podemos ver de vez en cuando en algún teatro o programa televisivo, dando una imagen, en muchos casos, de experiencias paranormales, poderes especiales, sanaciones espontáneas en diez minutos  o mezclándose con temas esotéricos que nada tienen que ver con la Psicología Clínica y para nada ayudan a los profesionales que trabajan seriamente en estas Terapias.

La hipnosis  debe ser tratada, no como una técnica aislada, sino como una herramienta complementaria que combinada  con otras terapias psicológicas que un buen especialista debe conocer (Psicoanálisis, Cognitivo/Conductual, P.N.L, Gestalt, Terapia Regresiva...) hacen de ella una valiosa y potente fuente inagotable  de recursos a los que poder acudir a diario.

A través de estas técnicas, se enseña al paciente a que hable de su dolor  y a trabajar con su mente para ir disminuyendo y controlando el mismo. Hay que conseguir romper las limitaciones que el propio afectado se ha autoimpuesto. Para ello, el terapeuta dispone de diversos recursos para que el individuo reconozca el dolor, sienta donde está  localizado en las diferentes zonas de su cuerpo  así como las emociones implicadas en él,  sea capaz de dialogar con el mismo y  abrir  sus canales sensoriales para trabajar en su beneficio; a continuación  y mediante  técnicas de disociación y desplazamiento aprende a “anclar” en su cerebro un mensaje y un estado de ánimo unido a momentos de ausencia de dolor para reconocerlo y poder repetirlo en diferentes ocasiones, sirviéndole de refuerzo para tener en su mano el control del mismo.

Por otro lado, es muy importante el tener en cuenta que, en un elevado número de casos, asociado al dolor, los pacientes se ven afectados por crisis depresivas que debemos trabajar. Pensemos por un momento que el dolor debilita más al enfermo, le genera tensión, ansiedad y estrés, con ello  inhibe su sistema inmunológico y favorece el desarrollo más rápido de las enfermedades. Por lo tanto, el objetivo principal es que el paciente se active, reaccione y actúe para conseguir el control de mando El enfermo se encuentra  dentro de un círculo vicioso y tenemos que hacerle salir del mismo.  Por todo esto, también es necesario que las personas hagan un trabajo de introspección y recapitulación de su vida y entiendan que el dolor físico que están sintiendo lleva unido por debajo un dolor emocional que quiere aflorar y expresarse libremente, enviar algún mensaje que se encuentra encarcelado en la parte mas profunda de nuestra psiquis. Es necesario que la persona expulse todo ese conjunto de bloqueos emocionales y entienda los diferentes patrones de conducta que se ha ido marcando a lo largo de su vida y que han podido acelerar el proceso de su enfermedad orgánica.

El resultado y efectividad de este trabajo dependerá en gran medida de la capacidad de susceptibilidad que tenga el sujeto. En este sentido, se podría decir que más del 90 % de la población podría obtener resultados beneficiosos con este trabajo, y  lo más importante de todo es que resulta inocua para el paciente,  no tiene ningún efecto secundario y una vez aprendido, puede uno utilizarlo toda la vida sin que te genere un desembolso económico.

¿Y por qué contentarnos con vivir a rastras?. Demos un paso mas hacia delante y tratemos de hacer que estos enfermos luchen con todas sus fuerzas y con fe en ellos mismos para intentar ganar el combate final contra enfermedades que a veces, según los conocimientos de la ciencia actual, son irreversibles y terminales. ¿y si se consigue ganar la batalla...? ¿serán catalogadas como remisiones espontáneas? Pues bien, ojalá se diga eso y nos podamos quedar, sino siempre, al menos de vez en cuando escuchando, que ha sido un simple  dato anecdótico de un vivo mejor que  hablar de las estadísticas de mil muertos.