LOS PENSAMIENTOS OBSESIVOS Y LA AYUDA PSICOLOGICA A TRAVES DE LA TERAPIA REGRESIVA

Lola Mayo

 

Qué son:

Según el D.S.M IV, son ideas, imágenes, impulsos persistentes, que se experimentan como intrusas y sin sentido. Por ejemplo un padre o una madre que sienten impulsos repetidos de matar a su hijo; una persona religiosa es asaltada por ideas blasfemas.


Qué siente la persona que los padece.

Quien los sufre siente un intenso malestar, miedo a perder el control y llegar a ejecutar esas ideas. Intenta ignorar o suprimir este tipo de pensamientos o impulsos, o bien trata de neutralizarlos a través de otros pensamientos o acciones. Pero siempre reconoce que estas obsesiones son producto de su mente y no están impuestas desde fuera.

Para neutralizar ese intenso malestar, suelen aparecer las compulsiones compensatorias. Consisten en conductas repetitivas y finalistas que aparecen como respuesta a una obsesión. La finalidad es neutralizar o impedir el acontecimiento o situación temida.

La acción se realiza con una sensación de compulsión subjetiva que se asocia con un deseo de resistir esa compulsión.

Cómo lo interpreta la persona.

La persona reconoce que su conducta es excesiva o irrazonable, que no obtiene ningún placer al realizar la actividad, pero le produce cierto alivio. Si intenta resistirla, aumenta la tensión, y para aliviarla cede a la acción compulsiva.

 

Con qué trastorno se asocia este cuadro.

El deterioro de la persona que sufre este trastorno es de moderado a grave, y puede complicarse con depresión mayor, abuso de alcohol o ansiolíticos.

 

Incidencia según los sexos.

Se da con igual frecuencia entre hombres y mujeres.

 

Edad de comienzo: empieza por lo general en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta.

 

Cuáles son sus síntomas:

1.- Ideas, pensamientos, imágenes e impulsos persistentes que se experimentan como invasores y sin sentido.

2.- La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos con algún otro tipo de idea o acción.

3.- La persona reconoce que las obsesiones son producto de su mente y no vienen impuestos desde el exterior.

 

UN CASO REAL

Paloma acudió a mi consulta con un cuadro obsesivo que le producía una gran angustia. Sin conocer la causa ni saber el momento en que iban a aparecer, sufría con gran frecuencia una invasión de imágenes agresivas que amenazaban con desestabilizar su vida.

Con una salud física perfecta, una situación económica envidiable y unas relaciones sociales y afectivas gratificantes, se obligaba con angustia, a interrumpir sus actividades cotidianas.

Cuando menos lo esperaba, irrumpían en su mente imágenes muy nítidas de venganza hacia las personas que más quería. No sabía cómo defenderse de estos pensamientos e ideas y tenía miedo a perder el control y agredir a alguien, pues las imágenes eran tan vívidas y los impulsos de venganza tan fuertes, que temía realizarlos aún en contra de su voluntad.

En  estas ocasiones, temiendo sufrir algún tipo de demencia, se imponía a sí misma un aislamiento temporal para defender a sus seres queridos de sus posibles agresiones, hecho este que afectaba seriamente al negocio y a  la relación con su marido.

Venía a complicar el cuadro el hecho de que Paloma trabajaba en el sector de hostelería, y por esta razón tenía fácil acceso a las cocinas, donde podía coger cuchillos y tijeras sin ninguna dificultad. Además, su marido compartía con ella la misma actividad, horario y centro de trabajo, y esto le situaba, según creía ella, en una posición de peligro extremo.

La angustia que sufría por el riesgo de agredir a alguien, junto con las repercusiones que tenían en la empresa sus frecuentes ausencias, le hicieron buscar una solución urgente. Sin dudarlo, acudió a hacer psicoterapia.

Partiendo de un enfoque cognitivo, se exploraron los motivos que pudieran estar en la base de su trastorno. En una primera aproximación se trabajó sobre la hipótesis de algún episodio traumático reciente ocurrido en el trabajo, que pudiera estar asociado a algún conflicto con su marido o familiares cercanos.

Sobre esta base, y partiendo del pasado reciente, se exploró toda su vida afectiva hasta llegar a  su infancia. Pero no aparecía nada significativo.

Esta situación hacía pensar que Paloma tenía fuertes resistencias conscientes o inconscientes a enfrentarse al hecho revelador y, por tanto, se decidió abordar el caso con técnicas más profundas.

A partir de este momento, las sesiones terapéuticas empezaron a incluir técnicas de relajación e hipnosis, para facilitar que aflorase con más facilidad el material reprimido. Más concretamente, se utilizaron técnicas regresivas.

En las primeras sesiones utilizadas con la terapia regresiva se observó un progresivo descenso en los niveles de ansiedad y un aumento importante de bienestar subjetivo, pero lo más importante es que apareció el material reprimido con toda claridad. Naturalmente, había un trabajo previo que facilitó este cambio, pero el avance superó las previsiones iniciales.

En las primeras sesiones con esta terapia, mientras se rastreaba el conflicto, aparecían multitud de muñecos y muñecas, ropa de bebé sin estrenar, zapatitos infantiles... Estos símbolos hablaban de algún conflicto en su niñez, o incluso anterior a esa etapa, pero no era así. Sus vivencias infantiles estaban, al parecer, bien construidas.

Avanzando en  edades sucesivas, llegamos a sus  años de juventud, y aquí sí apareció una imagen muy clara: Se vio en la mesa de operaciones de una clínica, rodeada de personas con bata blanca que iban a practicarle un aborto. Entre el material sanitario para la intervención, pudo ver tijeras, bisturíes, objetos punzantes que ella interpretó como cuchillos. Según sus palabras, había acudido a la clínica contra su voluntad. Su primer novio la había dejado embarazada y pese a que ella deseaba ese niño, las presiones de él fueron tan fuertes que se vio obligada a someterse a ellas.

Hay que decir que su anterior pareja era un hombre autoritario y dominante que anulaba en ella todo intento de autonomía. Pese a esto, por entonces Paloma se sentía muy enamorada de su novio.

 Poco tiempo después del aborto, dejó la relación con él e intentó olvidar este episodio traumático. Sus padres, hermanos y personas cercanas aún hoy, desconocen el hecho.

Ella reprimió aquel suceso de manera que nunca saliera a  la luz, pero el trauma vivido dejó  en ella la impronta de una fuerte resistencia a la maternidad y una gran angustia, que expresaba obsesivamente con la imagen de esos “cuchillos” que frustraron sus deseos maternales.

No hay que decir que al revivir la situación y trabajarla adecuadamente, sintió una gran liberación de esa energía emocional reprimida, y días después, desaparecieron los síntomas. En las escasas sesiones que siguieron, se trabajó el trauma, y tres semanas más tarde nos despedíamos seguras de haber hecho un buen trabajo. Paloma estaba curada.

 Muchos meses después, sigue llevando una vida normal libre de los sobresaltos anteriores; no ha necesitado volver a consulta.

 Ahora, se siente feliz preparando la canastilla del bebé que está esperando. Las fuertes resistencias a la maternidad que tenía anteriormente  han dado paso a  la feliz espera del bebé que va a nacer.

 

Qué es la terapia regresiva.

La Terapia Regresiva es un tratamiento que consiste en recordar; en repasar nuestra biografía y volver hacia atrás hasta encontrar el momento en que se causó el trauma que está bloqueando a la persona, y cuyos síntomas le producen un profundo malestar, sin que sepa de dónde procede.

Con este tratamiento se rastrea en el inconsciente el origen de nuestros problemas, y además, se puede acceder a valiosos descubrimientos de nuestra personalidad llegando a capas profundas de nuestra conciencia, cuyo acceso es más costoso con otras técnicas.

Cuando se logra acceder al núcleo traumático, y el paciente lo revive, se desbloquea la emoción contenida y se produce la curación. Mediante técnicas hipnóticas, se lleva al paciente a un estado de relajación profunda que permite a la persona ampliar su nivel de conciencia y acceder en forma de imágenes mentales, a ese gran depósito de experiencias que es nuestra mente inconsciente. Todo ello se consigue sin que el paciente pierda en momento alguno el control de la conciencia ordinaria; aunque sus esquemas lógicos y racionales pierden dominancia, a favor de un mayor protagonismo del plano simbólico y emocional que nuestra conciencia habitual bloquea.

Hablando en términos de hemisferios cerebrales, podríamos decir que nuestro hemisferio izquierdo, más analítico, lógico y racional, pierde dominancia, mientras que el hemisferio derecho, más holístico, simbólico y emocional, se hace con el control de la situación.

Quien decide abordar su problema con esta técnica revive momentos muy gratificantes junto con otros dolorosos que también debe afrontar para que se produzca la curación. Pero al final de cada sesión logra un estado de bienestar físico y psíquico que por si sólo, es terapéutico.

 

Cómo se desarrolla una sesión con la Técnica Regresiva.

Cada sesión terapéutica se desarrolla en tres fases fundamentales:

1º.- Entrevista y toma de datos. En esta fase el paciente expresa su problema principal y cuenta a grandes rasgos su historia personal. Paso a paso, el terapeuta formula preguntas específicas para encuadrar el trastorno, y el paciente responde con la información consciente de la que dispone.

2º.- Relajación.  En un entorno cómodo, tranquilo y seguro, el terapeuta  crea una atmósfera que conduce a la relajación. El tema de esta puede ser variado. Lo que se consigue con ella es la distensión muscular  y la  serenidad mental imprescindibles para la siguiente fase.

3º.- Visualización y revivenciación de acontecimientos pasados. Profundizando en ese estado, el terapeuta crea un marco de trabajo a base de visualizaciones que amplifica los efectos  de la relajación, en particular, y los efectos terapéuticos de la sesión, en general. El paciente accede mediante estos estados a otro plano de realidad. Este es un momento fundamental ya que, podríamos decir que el trabajar en estos niveles de ondas cerebrales son  la llave  que conduce al subconsciente para poder sacar a la luz las emociones que se encuentran bloqueadas en nuestro cuerpo y nos están  causando el daño.

Gracias a ella se puede acceder a funciones cerebrales normalmente no disponibles en el estado de vigilia consciente, y  se producen cambios  espectaculares en el estado de ánimo, proporcionando una perspectiva mucho más amplia y rica sobre cualquier problema.

En qué casos es útil la Terapia Regresiva.

En todos aquellos casos en que la persona quiere alcanzar algo con su razón y su voluntad, pero se lo impiden otros aspectos de su personalidad, que le hacen fracasar una y otra vez.

Por ejemplo, es muy útil en sintomatologías que cursan con ansiedad, agitación psíquica, estrés, insomnio. También contra los temores o las fobias, obsesiones,  depresiones, el complejo de inferioridad, la desgana vital etc.

En este estado hipnótico se alcanza una serenidad maravillosa y la distensión de todos los nervios y músculos: Se respira con tranquilidad, de manera regular,  las funciones corporales se vuelven más lentas y la excitación se atenúa y acaba por desaparecer. Con ello se llega a un estado de sosiego interior y exterior y se consiguen paz y armonía con uno mismo.

 

Cuál es la duración de una sesión con Terapia Regresiva.

Puede variar en más o en menos, pero en general, la duración es de hora y media.

 

Qué siente el paciente cuando está en un estado hipnótico.

El paciente que accede a este estado siente que su conciencia se amplifica. Quienes han pasado por esta experiencia dan constancia repetidamente del descubrimiento  de otra realidad. Los problemas que consideraban desde un único contexto empiezan a presentar múltiples connotaciones.

Sienten que a lo largo del proceso terapéutico, tiene lugar un cambio de patrones de pensamiento,  y son muy conscientes de  que las diferentes realidades que emergen en estos estados activan nuevas posibilidades perceptivas. Podría decirse que los mismos acontecimientos pueden ser vistos en diferentes niveles y desde una perspectiva más amplia.

A medida que van comprendiendo el potencial transformador y la capacidad terapéutica de estos métodos, van siendo capaces de transformar sus miedos en esfuerzos más  realistas y productivos.

 

Cuál es el objetivo.

El objetivo de crear un estado de conciencia acrecentada no consiste en solucionar los problemas, sino en desvelar recursos y caminos para transformarlos. El beneficio último de esta experiencia depende de la capacidad del paciente para activar un plan que le conduzca a un cambio positivo, y en comprender que el hecho de atribuir nuestro dolor o nuestra ansiedad exclusivamente  a acontecimientos externos, impide afrontar  la propia  responsabilidad a la hora de resolver nuestro trastorno.

Pese al gran potencial transformador de estos estados  es muy importante ir de la mano de un guía experto que no aborde el problema a la ligera.

 

EXPERIMENTA CON TU MENTE

“Somos lo que pensamos"



Estos pequeños ejercicios descritos a continuación, te ayudarán en Busca un asiento cómodo, con respaldo. Cierra los ojos. Inspira y expulsa el aire despacio, con tranquilidad, e intenta recordar una situación violenta o desagradable del pasado. Imagínala, intenta revivir esa situación, y presta atención a tus pensamientos y sentimientos. Si consigues evocarla con fuerza notarás cómo vuelven aquellas sensaciones de inquietud, cólera y quizás miedo y agresividad. Suponiendo ahora que fuese preciso vivir mucho rato con esa sensación, fácilmente comprenderías que ello debería afectar, de inmediato, a tus actos y tu capacidad.

Deja que transcurran unos minutos e inténtalo otra vez, pero con una situación de sentido contrario, positiva o de éxito para ti. Esto te permitirá observar también los efectos de esta disposición y los sentimientos que la acompañan. De este experimento te quedará un estado de ánimo favorable y verás cómo abordas de una manera más positiva los quehaceres y las experiencias del día.

Practica estos dos ejercicios. Te servirán para comprender que el pensamiento y sus funciones determinan la actividad corporal y el comportamiento, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, pero no olvides que si realmente estás viviendo  un momento dificil en tu vida, donde no encuentras  salida a tus problemas, entonces debes acudir a un buen profesional en Terapias Regresivas que podrá ayudarte a tomar conciencia de tu vida y hacer que cambies tus patrones de conducta para que seas mas feliz.

Somos lo que pensamos, en el más auténtico sentido de la frase.