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El
mundo en una charca
Articulo
realizado por Luis Martínez
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Recuerdo una historia que hace años me contó
un querido y gran admirado "Maestro" que tuve y que da pie a la
siguiente reflexión que os
quiero relatar:
Había una vez un río en el que en una de sus charcas
vivían un grupo de ranas. En una constante
lucha de superación para conseguir que el agua del río no les arrastrase,
se
aferraban a diario fuertemente a las rocas con la angustia de saber que quizás
un día, la corriente pudiese con ellas y se las llevase para siempre
hacía un mundo desconocido y aterrador; esto les creaba
una gran inseguridad y les suponía vivir
en una constante angustia y tensión observando siempre la espada de Democles
levantada sobre ellas.
Pero un día, una de las ranas se
dio cuenta que
el seguir viviendo de esa forma era peor que estar muerta, así que no perdería
demasiado si se atrevía a emprender la hazaña que desde hacía algún tiempo
rondaba en su cabeza; y dicho esto, se lanzó al agua dejándose llevar hacia
donde quisiese la corriente... ¿descubriría nuevos caminos?, ¿quizás nuevas
aventuras que diesen algún sentido a su vida?....¿o terminarían para siempre
sus quimeras y anhelos de una vida mejor, e iría a parar a las garras de
algún enemigo depredador?... Pero ella se atrevió y se dejó llevar...y así fue como, emergiendo
de la charca donde siempre había estado encerrada, el río le fue
mostrando nuevos lugares, descubriendo nuevos paisajes, senderos; todo un
abanico de colores y una nueva forma de vida aparecía
ante ella que hasta ese momento era inexistente... y al final del recorrido, el
río llegó hasta el mar...y allí se fundió con el. La rana maravillada y
boquiabierta por el espectáculo tan asombroso que tenía ante sus ojos, decidió transmutarse
y convertirse en gaviota... y comenzó a alzar su vuelo...y observó como desde
las alturas otra nueva visión del mundo se abría ante ella ... el río y el
mar ya no eran dos sino una sola cosa, eran simplemente dos nombres distintos
que se habían asignado a una cosa que siempre había sido la misma... y siguió
subiendo.... y observó como el mar y la tierra se fundían en una sola
cosa....y siguió subiendo... y observó al Planeta Tierra .... y nuevamente entendió que no
había cosas distintas sino una sola cosa que siempre había estado unida, pero
con nombres diferentes, y siguió subiendo......y subiendo....y subiendo....
También nosotros, igual que la rana, vivimos
fuertemente arraigados en la charca de nuestro mundo, a veces lleno de oscuridad, con miedos,
con dudas, y solo podremos alcanzar la plenitud si somos capaces de soltarnos de
las rocas de lo superfluo y dejarnos arrastrar por el flujo de la vida, dando
amor y evolucionando a través de las vivencias que experimentamos con ello.
Para un escultor seríamos como una piedra en bruto,
aún sin forma pero potencialmente con todas las cualidades para poder
trabajar sobre nosotros y pulirnos poco a poco. Para Shakespeare seríamos los
"actores de una obra de teatro" representada en el "escenario del
mundo".
Pero tanto en un caso como en otro, nosotros siempre
seremos nuestro propio escultor o el guionista de nuestra obra. Solo nosotros
podremos irnos dando forma e ir puliendo nuestras imperfecciones a medida que
vamos evolucionando. Nacemos dotados de un fascinante y maravilloso cerebro que
es una fuente inagotable de recursos y aún con muchísimos territorios sin
explorar. Si somos capaces de encontrar un equilibrio entre los dos hemisferio
que componen este cerebro, nos dotará de los requisitos necesarios para alcanzar ese otro enfoque y
percepción del mundo.
El hemisferio izquierdo, que podríamos llamarle el
verbal, es el encargado de la lógica. Analiza y razona todos los estímulos. Es
dual (compara, enjuicia, condena) y unidimensional (existe en el la noción del
tiempo).Actúa a nivel físico en el lado opuesto al suyo. El brazo derecho, que
representa la fuerza, y es el que sujeta la maza del escultor, es movido por la
acción de este hemisferio. Es el hemisferio del mundo material que reconoce y
separa lo externo de lo interno.
El hemisferio derecho, se rige por arquetipos por
símbolos e imágenes. En el no existe la noción del tiempo y trabaja a nivel
dimensional. Es el hemisferio que rige el mundo espiritual y gira en torno a lo
interno. Igual que el hemisferio izquierdo, a nivel físico actúa en el lado
opuesto al suyo. En este caso, en el brazo izquierdo, que es el que sujeta el
cincel que va dando la forma a la piedra.
De nada nos serviría un cincel si no tuviésemos una
maza para golpear sobre el, o a la inversa, una maza sin un cincel para dar las
formas. Del mismo modo, es esencial poder disponer de un equilibrio entre ambos
hemisferios. Pasamos de un mundo prenatal y primeros años de vida, donde el
hemisferio derecho ejerce una gran influencia en nosotros a vivir en una
sociedad actual donde solo se aprecia lo racional, lo concreto, lo analítico;
ante cualquier pregunta no puede existir un interrogante o una duda...siempre
tenemos que tener una explicación concreta; fenómenos que se inscriben en la
causalidad y el tiempo.
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