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Modelo
de relajación guiada
Artículo
realizado por Luis Martínez
Consideraciones
previas
En
este artículo incluimos una serie de consejos previos y un modelo estándar de
relajación. Te podrá servir como una guía para iniciar tus primeros pasos e
ir incorporando al mismo un lenguaje mas en línea con tu forma de ser. Sobre
todo, nunca olvides que cada paciente es un mundo y el sistema que para uno
resulta adecuado para conseguir una buena relajación, a otro puede no resultar
válido; por esta razón, deberás adaptar tu modelo guía a cada persona en
particular.
No
es necesario utilizar palabrería rebombante ni terminologías que el paciente
no llegue a entender. Maneja un lenguaje sencillo y cercano a la realidad
cotidiano en la que el sujeto vive inmerso y verás como esto te funciona.
Antes
del inicio de cada sesión
Llevar
ropa suelta. Que no esté muy ajustada.
Desabrocharse
el primer botón del pantalón, de la camisa, aflojarse el cinturón, la
corbata… cualquier cosa que le apriete.
Descalzarse.
Quitarse
el reloj, pulseras, pendientes…
No
cruzar las piernas ni los brazos (son
mecanismos de defensa que obstaculizan el acceso a nuestro inconsciente mas
oculto).
Aconsejar
al paciente que vaya al cuarto de baño a orinar antes de iniciar la sesión.
Deberemos
poner una manta por encima del cuerpo del paciente (se sentirá mas protegido).
Además, tener en cuenta que al descender los ritmos cerebrales, el
cuerpo se enfría.
Algunas
personas se relajan mejor escuchando música de fondo. En este caso, es
recomendable poner música clásica suave, new age, música de grabaciones de
los sonidos de la naturaleza (lluvia, pájaros, ríos…). En cualquier caso,
siempre deberemos preguntar al paciente sus preferencias.
Personalmente,
me encanta relajarme con música de J.S. Bach, Paul Horn, Kítaro y el sonido de
la lluvia y los delfines.
El
modelo de relajación
Túmbate
en la cama. Deja tus brazos extendidos a lo largo del cuerpo... y vamos a
comenzar con la relajación... limítate a dejarte llevar. No tienes que hacer
nada... tu cuerpo lo hará todo por ti... simplemente déjate llevar por mi voz,
porque mi voz no te perjudica... mi voz te tranquiliza... mi voz te relaja... y
mi voz te dice... que a partir de este momento todo será mucho mas fácil..
mucho mas agradable... deja que tu cuerpo se relaje y comience a liberarse de
toda la tensión que hay dentro acumulada. Ahora concéntrate en tu respiración...y
haz una inspiración profunda... tomas el aire... lo retienes unos instantes...
y lo expulsas al tiempo que vas aflojando todo tu cuerpo....inspiras...
retienes... y expulsas lentamente por la nariz... vas expulsando toda la tensión,
todos tus miedos, el dolor... y tu cuerpo se va abandonando poco a
poco...liberando todas las tensiones...inspiras...retienes y expulsas ...hundiéndote
en una relajación profunda y perfecta, y olvidándote del mundo exterior. Sin
que nada te importe ni te distraiga de lo que ocurre fuera. Solo te centras en
tu experiencia. Ahora fija tu atención en los dedos de los pies y afloja y relájalos...los
empeines y las plantas de los pies...los tobillos...todo suelto...blando...muy
relajados... muy flojos... ahora observa las pantorrillas y déjalas que se
aflojen y se desplomen sobre la cama...siente su peso...y la paz interior que
esta sensación produce en tu cuerpo...y las pantorrillas caen...relajadas...muy
sueltas...sueltas y pesadas. Fíjate en los músculos de los muslos...siente
como toda su tensión se desborda hacia el exterior y las piernas se derrumban y
caen sobre la cama...se aflojan... se abandonan, se aflojan y se
abandonan...cada vez mas...cada vez mas...y te vas dejando llevar a medida que
las piernas se vuelven pesadas...muy pesadas...como dos bloques de plomo...y te
abandonas a una dulce sensación de somnolencia que va a empezar a envolverte...
porque todo va a ser cada vez mas placentero y agradable... te abandonas sin que
nada llegue a tu mente y las piernas se desconectan del resto del cuerpo... se
vuelven muy pesadas...muy pesadas... y produce una agradable sensación de
paz...de tranquilidad...y te dejas llevar... Ahora observa los dedos de las
manos y siente como la sangre fluye lentamente por ellos y se extiende por todo
el cuerpo...observa las muñecas...muy flojas...los antebrazos...sueltos...los bíceps...los
tríceps...y déjalos flojos... y tus brazos se vuelven mas pesados....muy
pesados...cada vez mas y mas pesados… relajados...profundamente
relajados...totalmente relajados...y su peso es muy agradable
y te induce a un abandono total...relajado y tranquilo...Observa los
hombros y siente toda la tensión que hay acumulada en ellos. Déjalos que
caigan sobre la almohada...deja que sus músculos y tendones se relajen...se
aflojen...se van ablandando cada vez mas...mas sueltos...mas relajados...la
tensión se suelta… se diluye y va desapareciendo...no hay tensión y te
encuentras cada vez mejor...nada te preocupa...nada enturbia tu mente...solo hay
paz...mucha paz...y la relajación fluye por todo tu cuerpo, que se relaja cada
vez mas...cada vez mas...cada vez mas. Ahora fíjate en el pecho y observa un
pequeño punto de luz de gran intensidad, que comienza a girar en espiral y va
creciendo...esparciéndose por toda la caja torácica y relajando todos los
tejidos, todos tus órganos se van inundando de luz...filtrándose por todas tus
células y llenándolas de una agradable sensación de bienestar, de placidez,
de plenitud...de paz...mucha paz...paz y tranquilidad.
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