Entrevista
a Brian Weiss
Realizada por la revista
Nuevo
Mundo
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“El
conocimiento de las vidas anteriores sigue siendo fundamental para mí,
pero comprender, experimentar y expresar el amor, la alegría y la paz
interior en mi vida cotidiana se ha convertido en algo más
importante.”
Brian Weiss es una persona serena y
amable, que nos recibe sin apuro y con gran afabilidad. Genera una
sensación de gran coherencia entre lo que dice y lo que hace. A pesar
de las múltiples actividades de su agenda en su segunda visita a Chile,
se da un tiempo para recibir a mundo nuevo. Sus ojos azules siguen con
atención las preguntas. Claramente es una persona polarizada
mentalmente y con serenidad interna.
Brian Weiss estudió medicina y se
especializó en psiquiatría en la Universidad de Yale. Por más de una
década, fue director de psiquiatría del Hospital Mount Sinaí en
Miami.
Todo
su trabajo se orientaba hacia la psicofarmacología y
bioquímica cerebral, hasta que conoció a Catherine, una
paciente con graves problemas, que no respondía a las terapias
habituales. Mediante hipnosis -técnica ampliamente aceptada en
psiquiatría tradicional- Catherine no recordó su infancia
sino una vida anterior, en donde estaba el origen de sus
dolencias. A pesar de su escepticismo, Brian Weiss siguió con
el tratamiento, que resultó ser tremendamente eficaz y la
paciente experimentó una mejoría asombrosa. Desde entonces,
ha escrito cuatro libros que han sido traducidos a 30 idiomas,
y ha tratado a más de 3.000 pacientes, transformándose en el
mayor exponente de la existencia de vidas pasadas en el mundo
occidental.
Ud.
comenzó practicando regresiones a vidas pasadas hace más de 20 años.
¿Detecta un cambio en la percepción del público y de sus colegas médicos
frente a este tema?
Ha habido
cambios sustanciales en los últimos 20 años. Existe mucha mayor aceptación
de la terapia ahora que al inicio. Cuando comencé en 1980, esto era muy raro y
hubo mucha oposición de colegas y también en círculos médicos. Hoy, la
gente tiene sus propias experiencias de vidas pasadas; hay muchísimos más
profesionales de la salud entrenados en esta terapia y, además, se ha
acumulado mucha información científica. Hay también mayor conciencia por
parte de la gente, de los pacientes, ya que se han realizado películas,
programas de televisión, y hay mucha mayor difusión sobre la regresión a
vidas pasadas.
¿Cuál es
la percepción de sus colegas y de la comunidad científica en general sobre lo
que ud. hace?
Al principio,
hubo mucha oposición y todavía la hay, especialmente en grupos antiguos y
conservadores, tales como la American Psychiatric Association. Pero los
doctores, en forma individual, están mucho más abiertos que sus
organizaciones.
Ud. es
médico de profesión, formado sobre la base del pensamiento científico. ¿Ha
cambiado su perspectiva y experiencia de vida luego de practicar regresión a
vidas pasadas?
Primero que
nada, debo señalar que yo veo mi trabajo como clínico y científico. Trabajar
en terapia regresiva es como trabajar en psicoanálisis u otra terapia
clínica. En este trabajo, hay validación, análisis, documentación y,
ciertamente, se documenta y publica cómo se mejora la gente.
Personalmente,
mis valores han cambiado, y por una razón muy simple. Ahora sé más acerca de
la muerte, lo que ocurre después de la muerte, sobre la vida, lo que realmente
uno se lleva consigo después de la muerte, tales como nuestras cualidades,
conocimientos y aprendizajes, y también lo que uno no se lleva consigo, como
es el caso de las posesiones materiales. Ahora veo y observo las relaciones de
amor y de compasión como algo mucho más importante que antes y veo las cosas
materiales como menos importantes, porque sé que son sólo temporales.
También
cambió mi estilo de trabajo. He conocido gente extraordinaria alrededor del
mundo, y de muchos países, tales como el Dalai Lama, y mucha otra gente que no
conocía antes de comenzar con el trabajo de terapia regresiva. Para mí, ha
sido una gran bendición y una maravillosa oportunidad.
Entiendo
que fue una decisión difícil para Ud. al comienzo
Fue un paso
difícil, ya que era director del departamento de psiquiatría en un
prestigioso hospital. Era, además, profesor de psiquiatría en la facultad de
medicina en la Universidad de Miami. Tenía dinero y prestigio, publicaba
artículos científicos en las mejores revistas científicas del mundo, y
tenía mi puesto garantizado por los siguientes diez años. Por lo mismo, fue
muy riesgoso, arriesgaba mi profesión y mi vida futura. Incluso hubo un
movimiento para revocar mi título profesional, pero no pudieron, porque pude
documentar mi trabajo con información clínica y estadística, lo que validaba
este trabajo como otra terapia clínica más, y me creyeron. No es una
exageración, fue realmente arriesgado al comienzo.
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