El
tiempo ampliado
Introducción libro de Amelia Estevez
"A la luz de nuestras vidas pasadas"
Artículo
realizado por Amelia Estevez
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Pero el asma no se
cura. Ni con remedios alopáticos, ni homeopáticos, ni con terapias ortodoxas, ni con
gestalt, ni bioenergética, ni yoga...soy un zorro viejo con esto de las terapias, las
tradicionales y las alternativas. Pero yo cada vez que estoy en un espacio abierto
donde hay árboles, me ahogo.
Me miraba con sus ojos
oscuros ansiosos, como uvas maceradas por una vieja espera. Adivinaba lo que venía.
La vi por televisión,
con su pelo blanco y su forma tranquila de hablar. Contaba un caso de terapia de vidas
pasadas. Me dio como confianza. Que sé yo. Me hizo pensar ¿y si estos ahogos me
vienen de antes? ¿de algo que pasó...antes?. No sé. ¿en una vida anterior, tal
vez?.
Así era, pero Germán no lo sabía, ni yo tampoco, en esa primera sesión.
Aún no sabíamos,
antes de las regresiones, que hacía mas de doscientos años había habido un incendio
en los bosques que rodeaban su cabaña, que la brisa se volvió un huracán y les
cortó la salida, y que había muerto asfixiado por el humo. Tampoco sabía que había
habido sucesos previos a esa vida anterior, que se habían entrelazado en una
multiplicidad de causas y efectos, hasta dar como resultante su asma de hoy. Y que
conocidas y comprendidas las causas, los efectos se disolvían y los síntomas
desaparecían.
El procedimiento no
fue muy distinto al de las antiguas épocas de la psicoterapia: el hacer consciente lo
inconsciente de Freud se mantenía en plena vigencia. Sólo que a este Inconsciente no
se lo podía esquematizar como hacía Freud en sus primeros dibujos, en el cerebro;
porque estos sucesos venían de mucho antes de que este cerebro estuviera formado. Es
decir: habría que aceptar la hipótesis de que la memoria acumula sus recuerdos en un
sustrato inmaterial - el cuerpo causal, como lo llaman los estudiosos orientales - que
conserva las causas que luego producirán los efectos posteriores. Y de que los
recuerdos provienen, no sólo de esta vida, sino también de existencias anteriores,
los que obran de base para las experiencias que vamos viviendo y elaborando en la vida
presente. Siendo todos estos procesos, potencialidades de evolución inherentes a
nuestra conciencia.
Aceptando estas
premisas, el terapeuta de vidas pasadas y sus pacientes pueden entrar en la percepción
de un tiempo vital enormemente ampliado, co la riqueza de todas las vivencias de
existencias anteriores interjugando con las presentes, y contestando preguntas que
hasta ahora quedaban sin respuesta.
Esto representa una
puerta de múltiples posibilidades nuevas para la teoría y la práctica de la
psicoterapia actual. Si bien aún no totalmente aceptada en Occidente, en todos los
países de Oriente, especialmente en la India, y antes en el Tibet, ahora tomado por
China, es un suceso común que un niño o una niña vaya a un paraje para reconocer la
casa donde vivió, los familiares que aún viven, y los objetos queridos que fueron
suyos en su vida anterior, impulsados por una necesidad interior totalmente legítima y
reconocida por esa cultura.
No era exactamente eso
lo que a mí más me interesaba sobre la posibilidad de una psicoterapia de vidas
pasadas. Como psicóloga, lo que me sorprendía y me asombraba era la rápida cura de
un asma antiguo cuando éste se había originado en el recuerdo de un trauma de más
atrás de la vida actual; y me interesaba, como siempre, ayudar a hacer consciente lo
inconsciente, se hubiera originado en el tiempo que fuera, para que los pacientes
comprendieran sus problemas, los solucionaran y pudieran vivir mejor, de manera mas
plena y feliz.
No era muy distinto el
deseo que me llevó a graduarme de psicóloga en la Universidad de Buenos Aires;
quería aprender psicología clínica para hacer psicoterapia, para conocerme más yo y
ayudar a que la gente pudiera bucear dentro de si y descubrir sus verdades profundas.
Recuerdo que era una chica cuando vi una película: "las tres caras de Eva".
Era la historia de una mujer con una disociación esquizofrénica de su personalidad,
cuyas tres partes escindidas se desconocían entre si y actuaban de manera incompatible
de un momento a otro, precipitándose ella en el desconcierto y su marido en la
desesperación. En un momento aparecía un psicoanalista de mirada perspicaz y largo
oficio, que ayudaba a poner las cosas en su lugar: esas tres partes divididas, todas
ellas eran Eva. Cada una tenía sus razones, y había que enseñarles a dejar de luchar
entre sí, aceptarse unas a las otras y reunirse en ese todo rico y complejo que era
esa mujer llamada Eva. Y Eva iba comprometiéndose a medida que se reintegraba, primero
sangrándose de sus heridas y luego abriéndose a la hondura de su misterio, hasta que
finalmente se nacía como una mujer completa. Una extraña, poderosamente atractiva y
desconocida mujer íntegra. Mucho más mujer de lo que había sido antes del duro
proceso de conocerse.
Mi vocación (la de
esta vida), irrumpió allí como una explosión de admiración y de asombro.
!Eso quiero ser!
psicóloga. Para ayudar a que se comprendan los que se desconozcan. Para que la gente
se integre en lugar de estar dividida por dentro. Y a lo mejor eso ayuda a que se
integre también afuera, con los demás.
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